Fases de intervención en desprotección

La preocupación por los/las menores ha ido aumentando a medida que se ha caracterizado a este colectivo como un ser individual y con entidad propia. Por tal motivo, el criterio prioritario es la detección a través de los factores de riesgo de una posible situación de desprotección.

El proceso de intervención pasa por una serie de fases desde que se tiene conocimiento de una demanda. Las fases de intervención que se realiza vienen determinada por el carácter multidisciplinar de la misma.

Es importante el trabajo en equipo y la garantía de adecuar las necesidades de los/as menores, las familias y las decisiones desde el comienzo de la intervención. Por la cual es necesaria la intervención de un equipo multidisciplinar que trate de dar respuesta a cada una de ellas.

Por tanto, se intenta:

  • Coordinar y complementar las actuaciones para una mejor eficacia.
  • Orientar y apoyar.
  • Mantener la perspectiva multidisciplinar en todo el proceso.

En esta metodología, el equipo responde a la objetividad, eficacia e imparcialidad de las intervenciones y toma de decisiones que se realizan. En todo momento evitan aquellas actuaciones que son insuficientes, excesivas o inadecuadas por el carácter que presentan.

Las ventajas del trabajo multidisciplinar son evidentes, proporciona una mayor información, se legitiman los procesos, se toman decisiones compartidas, etc. Todo el equipo forma parte de una implicación en el programa de intervención que se diseña, en la evaluación de los procesos, en la discusión y toma de decisiones de objetivos, estrategias y acciones. Por lo que cada caso es llevado a cabo desde una triple perspectiva (psicológica, educativa y social).

El enfoque metodológico del modelo sistémico y de la intervención multidisciplinar consigue alcanzar un tratamiento de los casos a nivel global y complejo. Por tanto, el procedimiento de intervención se encuentra dividido por las fases expuestas a continuación.

 Intervención y seguimiento

Los equipos multidisciplinares con disposición al trabajo en equipo y conocimientos específicos acerca de la materia son los encargados de llevar a cabo la intervención.

A la hora de evaluar, hay que diferenciar entre:

  1. Caso de maltrato leve o moderado.
  2. Caso de maltrato grave, urgente o de abuso/agresión sexual.

En este periodo, los Servicios Sociales pretenden en la medida de lo posible que las primeras personas con las que se establezca un contacto sean los/as padres/madres o tutores/as legales.

Para perseguir y lograr tal fin, lo primero que se hace es informar del proceso que se está llevando a cabo, la recogida de información y los diferentes pasos que conlleva la investigación. En esta fase es preferible realizar visitas domiciliarias siempre que las circunstancias lo permitan, sobre todo en las situaciones de sospecha de negligencia.

En la actualidad el papel de los psicólogos/as ha cobrado gran importancia tanto para los casos de sospechas de abusos sexuales como para la aproximación a las familias, ya que éstas últimas suelen contemplar la intervención de los Servicios Sociales como una amenaza e invasión a su privacidad. Por ese motivo, muestran un mecanismo de defensa basado en la resistencia y hostilidad.

Sin embargo, lo comentado anteriormente no son las únicas funciones relevantes ejecutadas por los psicólogos/as, puesto que son los encargados de la valoración del funcionamiento personal y emocional de padres/madres o tutores, del funcionamiento personal y el nivel de desarrollo que presenta en las distintas áreas el/la menor y de explorar las relaciones familiares y las necesidades que se muestran.

Así pues, siguiendo los criterios de Arruabarrena (2009), la intervención y seguimiento debe recoger claramente estos aspectos:

  • La finalidad del plan de intervención.
  • La adopción de medidas de protección: tipo (tutela o guarda), modalidad de guarda (acogimiento en familia extensa o ajena, o acogimiento residencial).
  • Objetivos, acciones y recursos de los que se dispone.
  • Temporalidad del plan.
  • Plan de contingencia: intervención a poner en marcha si el plan inicial no cunde los efectos esperados.
  • Acuerdos llevados a cabo con las familias y los servicios.
  • Propuesta de fecha y lugar para revisar el plan de caso.
  • Profesional o servicio encargado de coordinar la ejecución.

La fase de seguimiento a su vez se caracteriza por la presencia de una evaluación continuada del caso. Por lo cual, la evaluación se prolonga hasta el instante del cierre del expediente.

En ella, se trata de verificar la situación de desprotección por medio de una recogida de datos acerca de hechos y circunstancias tales como el origen de la situación, efecto que produce, motivación para el cambio, situación económica, etc. Los informes de seguimiento serán los encargados de recoger los resultados y modificaciones del proceso.

El instrumento llevado a cabo por los diversos profesionales que componen el equipo es el Plan de Intervención Familiar (PIF). Los objetivos tantos generales como específicos que se planteen deben consensuarse con la familia para así conseguir una mayor implicación. Siempre que sea posible se llevará a cabo un contrato terapéutico que recoge por escrito el consentimiento de la familia.

Programa de intervención familiar (PIF)

Una de las herramientas esenciales en el proceso de intervención familiar que se lleva a cabo, es el programa de intervención familiar.

El programa de intervención familiar (PIF) se centra en las situaciones difíciles con carácter de vulnerabilidad social que surgen en la infancia y adolescencia. El PIF intenta dar respuesta a través de intervenciones personalizadas a cada situación teniendo en cuenta las circunstancias familiares y la gravedad de la situación que se presenta.

El objetivo que persigue es el bienestar de los/as menores, garantizando la existencia de una cobertura de necesidades básicas acorde a su edad. No solo se intenta velar por el bienestar y la seguridad de los/as menores sino también de proporcionar un proceso de desarrollo adecuado.

Los programas de este tipo surgen debido a determinadas circunstancias como la desestructuración familiar, crisis familiares o dificultades de convivencia.

El PIF intenta siempre que sea posible contar con todas las partes implicadas en el proceso, es decir, las familias biológicas de aquellos/as menores que tengan expediente abierto y hayan sido derivados por su carácter de situación de riesgo o desamparo, los/as propios menores y las familias acogentes.

Uno de los motivos del programa es evitar en la medida de lo posible una separación del menor de su núcleo familiar y procurar que regresen con su familia biológica, siempre teniendo presente el bienestar de los/as menores en la toma de decisiones.

Las situaciones que se pueden dar en la intervención de un PIF se pueden ordenar según las preferencias en:

  1. Preservación familiar.
  2. Separación provisional de la familia y una posterior reunificación.
  3. Separación definitiva de su familia e integración en la familia extensa.
  4. Separación definitiva de su familia e integración en una familia ajena.

De tal manera que la finalidad última es la de garantizar el desarrollo integral dentro de una familia que vele por su seguridad, estimando la reunificación familiar siempre que las condiciones lo permitan.

En el ámbito familiar, el PIF, trata de centrarse en la concienciación de la situación, de las características de la medida llevada a cabo y de promover las relaciones positivas entre los miembros.

Algunas actuaciones concretas propuestas por Escobar, Sánchez y López (2006) para realizar en las intervenciones pueden recogerse de la siguiente manera:

  • Concienciar de la problemática y motivar el cambio a través de objetivos, modificación de conducta, etc.
  • Informar y orientar de la disponibilidad de recursos en la Comunidad.
  • Desarrollar habilidades sociales, de comunicación, etc.
  • Adquirir herramientas para el control emocional.
  • Proporcionar orientación del proceso educativo.
  • Prevenir situaciones de riesgo.
  • Ofrecer apoyo en cualquier situación de crisis.
  • Promover las relaciones sociales (familia extensa y vecinos).

En consecuencia, el PIF se centra en seis áreas básicas de intervención abarcando los cuidados básicos, la organización familiar y económica, las condiciones de empleo y vivienda, las relaciones familiares y sociales, el afrontamiento de problemas y el área educativa.

La duración de la intervención se determina en función de los objetivos y características presentes de cada caso. Los periodos de  tiempos se dividen en tres meses con un máximo de doce, siendo prorrogable hasta los dieciocho meses.

Los objetivos generales de la intervención se dirigen hacia:

  • Mantener la medida de acogimiento familiar.
  • Promover la reunificación familiar con uno o ambos progenitores.
  • Preparar al menor para la vida adulta.
  • Estudiar y valorar el cambio de medida de protección.

Cierre de casos

En el momento en el que la intervención de la entidad no sea necesaria, se plantea el cierre del expediente. Antes de ello, hay que verificar las necesidades de apoyo y/o supervisión que presenten los/as usuarios/as para derivarlos a otro servicios si es preciso.

Los diversos motivos que llevan al cierre del caso son: reunificación familiar, cambio de medida, mayoría de edad o consecución de objetivos.

Canalización y derivación

La canalización y derivación se plantea en los siguientes casos:

  • Una vez alcanzados los objetivos propuestos y finalizada la intervención, el caso se dirige a los SS.SS. para el seguimiento de la situación familiar.
  • Cuando la familia no responde positivamente a la intervención debido a que sus necesidades requieren de recursos específicos prolongados.

Esta actuación debe desarrollarse de manera interdisciplinar y contar con los motivos de apertura del caso, planificación de la intervención, resultados, recursos comunitarios y la propuesta de derivación.

Por tanto, de manera general las fases de intervención ante una situación de desprotección queda plasmada de la siguiente manera:

imagen

 

Anuncio publicitario

Autor: Begoña Jiménez

Trabajadora social en constante evolución. Especializada en Intervención Familiar. Por encima de todo, ser humano. A través del blog pretendo dar a conocer mi opinión acerca de diversas temáticas e intentar que el/la trabajador/a social deje de ser ese gran desconocido/a para muchas personas.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: