Vías y modos de consumo

Las drogas pueden ser administradas en el cuerpo a través de diversas vías. Dependiendo del método utilizado sus efectos tendrán una intensidad y rapidez u otro.

De tal manera que las vías de consumo se pueden dividir en seis tipos según el modo empleado. Así pues, encontramos:

  1. Vía oral o a través de ingesta. La absorción se realiza mediante la mucosa del aparato digestivo, y de este modo pasa a la sangre.
  2. Vía intranasal o esnifada. Los vasos musculares de la mucosa nasal son los encargados de absorber la sustancia inspirada por la nariz.
  3. Vía pulmonar. La droga es captada en el organismo por los alvéolos de la sangre, pasa a la sangre y produce los efectos. La manera de meter la sustancia en el cuerpo es a través de inhalarla o
  4. Vía intravenosa o parenteral. Los riesgos derivados del uso de esta vía son numerosos.  La sustancia pasa a la sangre de manera inmediata mediante la inyecta de una jeringa en una de las venas.
  5. Vía intramuscular. Este uso es menos frecuente ya que conlleva una dificultad para absorber la sustancia por parte del cuerpo.
  6. Otras mucosas. Las mucosas más frecuentes en las que se aplica la sustancia son las de los órganos sexuales y las encías debido a la cantidad de terminaciones nerviosas y vasos capilares a través de los cuales puede penetrar la droga.

sustancia

La variedad de la forma de consumo es múltiple y vienen determinadas por los efectos y consecuencias provocados por la sustancia. Ello tiene que ver con:

  • La cantidad de sustancia consumida.
  • La pureza de la dosis.
  • La frecuencia de consumo.
  • La vía de consumo.
  • La duración del consumo a lo largo del tiempo.
  • Las situaciones de consumo: entorno y lugar de consumo, consumo en situaciones de especial riesgo (conducción, en tareas que requieran especial concentración o destreza, enfermedades, embarazo, mezcla de sustancias o mezcla de medicamentos…) o en situaciones en las que el consumidor, cada vez, le atribuye a las sustancias más significados o funciones en su vida.

Por ello, encontramos cuatro maneras de consumo frecuentes. Estas son:

  1. Consumo experimental: relacionado con “probar” los efectos de la sustancia. Una vez experimentado puede continuar o interrumpir el proceso. Es bastante frecuente realizar este comportamiento con el grupo de amigos, bien sea el habitual o bien con otros amigos que ya hayan experimentado con drogas.
  2. Consumo ocasional: uso esporádico, sin frecuencia o intensidad fija. Es decir, se vuelve a probar, pero de manera ocasional.
  3. Consumo habitual: uso frecuente de una droga con el fin de conseguir sus efectos.
  4. Consumo compulsivo: se caracteriza porque su vida generalmente gira en torno a estar bajo los efectos de la sustancia. Supone un deterioro de su organización personal, a la vez que desórdenes orgánicos relacionados con el consumo de la droga en particular.

Autor: Begoña Jiménez

Trabajadora social en constante evolución. Especializada en Intervención Familiar. Por encima de todo, ser humano. A través del blog pretendo dar a conocer mi opinión acerca de diversas temáticas e intentar que el/la trabajador/a social deje de ser ese gran desconocido/a para muchas personas.

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